Un señor dijo una vez que no todas las palabras deben tener mayúsculas, sino sólo aquellas que sí lo merecían. Entonces se puso a pensar cuáles eran esas palabras, o si realmente había palabras con mayúculas. Y comprobó que hay palabras que le faltan sus mayúsculas y otras que las tienen pero no les corresponden; palabras como los nombres de personas, ciudades, países, lugares.
Pero este señor supo que hay palabras incorrectas. Que las mayúsculas son parte de esas palabras, incorrectamente. Pensó que es mucho mejor que la palabra Amor tenga su mayúscula, al igual que la palabra Sonreír, Compartir, Soñar, Volar, Amigos... Sabe que esas palabras y muchas más, van mas allá de su significado, y sabe que muchas personas saben lo que significan porque lo pueden comprobar, en un sueño, en una tarde de charla amistosa.
Este señor sabe que la realidad pega duro, y que las palabras que nos llevan a ver ese pedacito de cielo azul entre esas nubes grises, son la clave para sonreír, para ver una luz en la oscuridad, para ver una esperanza.
Sólo a nosotros nos toca la parte más dificil quiza, en la que tenemos que sonreirle a esas personas que nunca supieron lo que es una sonrisa; en la que tenemos que hacer que la gente con sueños grises vuelva a soñar con sueños de muchos colores; en la que la gente con amigos por compromiso sepa lo que es un amigo de verdad y para toda al vida; en la que debemos hacerle creer que la gente que piensa que el amor es pasajero, dura hasta la enternidad.
Estaría bueno que empecemos a hacer latir el corazón del mundo.