Su sonrisa es perfecta. Abre un mar de risas y provoca fuertes latidos a quien se detiene a mirarla. Juega con mi sonrisa, me habla, me cuenta las causas por la que existe. Detrás de ella se ocultan sus dientes, su lengua y su voz. Hermosos y admirables.
Su dueño me provoca sensaciones. Me coloca alas cuando no sabía volar, ó había perdido el sentido de lo que era sentir el dulce vértigo de estar con alguien allá arriba. Dueño de mis pensamientos y ladrón de mi corazón. Mi corazón. Su corazón. Quizás ambos se conjuguen, se abracen formando uno solo.
Su sonrisa hace que me olvide de todo y me anime a jugar. Pero a jugar limpio y mostrar cuál es mi mejor juego. A veces mi sonrisa es producto de la suya. Entonces puedo decir que su media sonrisa, completa mi media sonrisa.
Hay algo. Algo lindo, dulce, sutil. Algo nuevo. Y apuesto a eso, sin reparar en daños, porque hoy para mí no existen. Quiero a esa sonrisa y a su dueño. No sé si es pronto o qué, pero no puedo negarlo y no sentir eso.
Bendita tu sonrisa, tus ojos. Gracias por todo. Te amo pibito.